El primer paso que debemos realizar es lavar bien las fresas con agua y vinagre o con un poquito de bicarbonato para higienizar.
Luego, vamos a picarlas en trocitos y volcarlas en la olla con una temperatura media.
A las fresas les vamos a agregar la ralladura del limón, lo cual le da un sabor exquisito, el jugo de este y la stevia o el edulcorante que prefieran.
Posteriormente, vertimos la chía que logrará darle un espesor a nuestra mermelada casera, pero si no te gusta ver las semillas, puedes licuarla y, ¡listo!
Ahora, vamos a agregarle la sal y la pimienta para resaltar el sabor. Esta última es opcional.
Toda esta mezcla la dejamos cocinar por 15 minutos a fuego medio.
Cuando haya terminado la cocción, vamos a esperar a que se enfríe para verterla en un recipiente limpio. Ojo, tiene que estar fría o se puede estallar tu envase de vidrio.
y... ¡Listo! A disfrutar con lo que más te guste.