Toma una vasija de vidrio y agrega la harina, la levadura, el azúcar y la sal.
Revuelve los cuatro ingredientes.
Luego vierte el agua tibia.
Comienza a mezclar hasta que todos los ingredientes queden perfectamente incorporados, ¡pero eso sí! Asegúrate de que la mezcla no quede completamente seca.
Toma un recipiente de aluminio y vierte un poco de aceite de oliva cubriendo el fondo y las paredes del mismo.
Coloca en él la mezcla para la focaccia.
Cubre la mezcla con papel de plástico y déjala reposar por espacio de 30 minutos en un sitio poco iluminado para que pueda llevarse a cabo su respectivo crecimiento.
Toma una bandeja especial para hornos y vierte la media taza de aceite de oliva.
Agrega un poco de cebolla.
Coloca la masa encima del aceite y la cebolla y agrega algunos tomates secos.
Comienza a estirar la masa con las manos.
Agrega las aceitunas, los tomates frescos, el romero y el orégano.
Si así lo deseas, agrega un poco de queso.
LLeva la mezcla al horno y ponla a cocinar a 450°F (232 °C) durante 30 minutos.
¡Y eso es tooodooo!
¡A comer focaccita rica y saludable!