Toma las zanahorias y, sin pelarlas ni quitarles la parte de arriba, lávalas muy bien (preferiblemente con un cepillito).
Toma las manzanas y practica el mismo procedimiento, pero sin el cepillo, obviamente.
Introduce las zanahorias en el extractor de jugo.
Luego, haz lo mismo con las manzanas.
Por último, agrega el jengibre. ¡Y eso es todooo!
¡A disfrutar de este maravilloso jugo!