Toma un banano y pélalo.
Córtalo en rodajas de aproximadamente una pulgada, o bien, del grosor que desees.
Toma una bolsa con cierre hermético (especial para congelar) y escribe encima de ella el nombre del producto que vas a guardar en el congelador y la fecha.
Coloca los trocitos dentro de la bolsa en filas ordenadas.
Repite el procedimiento en caso de que tengas más bananos.
Lleva el empaque al congelador y, ¡eso es todo!