En un frasco o envase de vidrio (que puedas posteriormente llevar a la nevera), vierte la leche de coco.
Agrega la crema de leche de coco, y mezcla bien.
Luego agrega las semillas de chía y continúa mezclando muy bien.
Mientras esa mezcla reposa, agrega la vainilla, la canela en polvo, la pizca de sal, la ralladura de limón, y continúa mezclando para una correcta incorporación de los ingredientes.
Por último, agrega el sirope de maple, y mezcla.
Llévalo a la nevera y déjalo reposar de un día para otro.
Decóralo con lo que gustes (fresas, frambuesas, ralladura de coco, etc.)
¡Y es todo!