En un sartén bien caliente vamos a sofreír nuestra cebolla, ajo, cebollín, pimiento dulce agregando sal al gusto. Una vez sofrito vamos a verter los tomates y dejamos cocinar.
Mientras se reduce el tomate vamos a mechar el pollito, si quieren hacerlo más fácil podemos meterlo en un procesador de alimentos.
Si a tus hijos o a tus familiares no es gusta ver los vegetales en la comida, podemos licuar todo el sofrito.
Ahora, vertemos el pollo en el sofrito o licuado con el caldito de pollo al gustito. Una vez hecho esto condimentamos con paprika, cúrcuma, orégano y pimienta negra.
Luego dejamos cocinar hasta que se reduzca solo un poquito, rectificamos sabores y, ¡a comer!